Desde el Ministerio de Cultura se apoyan numerosas iniciativas de las artes circenses: giras nacionales e internacionales, publicaciones especializadas, a la vez que se distingue el buen hacer de nuestros grandes artistas con galardones como la Medalla de las Bellas Artes o el Premio Nacional de Circo. Hoy, gracias a la voluntad común de los artistas, los profesionales, los diferentes sectores culturales y las cuatro administraciones públicas implicadas en este proyecto --el Ministerio de Cultura a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), el Ayuntamiento y la Diputación Provincial de Albacete y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha--, Albacete empieza a consolidarse como la capital española del mayor espectáculo del mundo. Lo que este evento puede llegar a suponer para Albacete, se entiende si pensamos en el caso de Almagro. Cómo la recuperación del Corral de Comedias fue el germen que hizo nacer uno de los Festivales de Teatro Clásico de mayor repercusión mundial y el Museo Nacional del Teatro. Del mismo modo, a la recuperación del Teatro Circo de Albacete se le suma la celebración de esta gran plataforma para los artistas que es el Festival Internacional de Circo y el Museo y Centro Nacional del Circo. La creación y la actividad de este nuevo Centro Nacional servirá para garantizar desde el Ministerio de Cultura, en colaboración con el resto de las administraciones, la conservación, la difusión y la investigación de nuestro patrimonio circense tan rico como insuficientemente conocido. Quien escribe estas líneas es hijo de Albacete y descubrió sus primeros circos correteando por el Paseo de la Feria, y sus primeras películas en la pantalla que ocupaba el escenario del Teatro Circo, donde incluso llegó a actuar como miembro del coro de ese centro irradiador de cultura, de tolerancia y de modernidad en la ciudad, que fue el ya desaparecido colegio de los Salesianos. La nostalgia que cualquier albaceteño tiene de aquella realidad cultural de la ciudad, por muy limitada y escasa de recursos que fuera, se transforma hoy en voluntad resuelta, y alienta la esperanza ante la nueva tarea a la que nos enfrentamos: la expansión del magnífico horizonte de la ciudad de los Llanos, para dar en él acogida y proyección a las mejores expresiones nacionales e internacionales de las artes del Circo. |